De la caja negra municipal al armado libertario

Segunda en la lista de La Libertad Avanza en La Plata, Julieta Quintero arrastra un historial de manejos turbios con las cooperativas municipales.

Julieta Quintero no es un outsider ni una figura “nueva” que irrumpe en política al calor de la ola libertaria. Por el contrario, construyó su carrera en la estructura del PRO platense, donde se desempeñó como secretaria privada del exintendente y luego como secretaria de Desarrollo de la Comunidad. Desde allí, su nombre quedó atado a la trama de las cooperativas municipales, un engranaje que fue denunciado como una verdadera “caja negra” de desvío de fondos y precarización laboral.

Las investigaciones periodísticas y judiciales destaparon un mecanismo perverso que consistía en millonarias sumas presupuestadas para el pago de cooperativas de trabajo que jamás llegaban completas a los bolsillos de los trabajadores. Informes del Tribunal de Cuentas revelaron que más de $2.000 millones se esfumaron en sobrefacturación, sueldos fantasmas y manejos turbios en los años 2018, 2019 y 2020. El esquema estaba sostenido por funcionarios de confianza del exintendente y por un puñado de apoderados de cooperativas, entre ellos Mauro Petrone, pareja de Quintero, y la propia dirigente, que nunca pudo despegarse de esas acusaciones.

Los testimonios de los trabajadores son elocuentes: cientos de cooperativistas registrados en planillas que jamás vieron un salario, pagos multiplicados para inflar números y un sistema que, lejos de garantizar derechos, servía para engordar los bolsillos de funcionarios y punteros políticos. La Justicia bonaerense recibió múltiples denuncias desde 2018, pero los expedientes quedaron congelados, blindados por la connivencia política y judicial que caracteriza a los grandes casos de corrupción en la provincia.

La funcionaria del doble discurso

Durante su gestión, Quintero se presentó como una dirigente preocupada por la inclusión social y el acompañamiento a los sectores más vulnerables. Sin embargo, lo que ocurría en paralelo era muy distinto: los cooperativistas denunciaban contratos basura, pases a planta temporales con salarios de miseria, ausencia de cobertura social y la imposibilidad de conocer siquiera para qué cooperativa trabajaban. Un fraude disfrazado de política social, que convirtió a miles de platenses en rehenes de un sistema clientelar.

Lejos de dar respuestas, la funcionaria se acomodó en el silencio cómplice. Las denuncias en el Concejo Deliberante para crear una comisión revisora fueron sistemáticamente bloqueadas por el oficialismo de entonces. Los reclamos de los movimientos sociales terminaron con acampes en la puerta del Palacio Municipal, represión y denuncias penales cruzadas. Quintero siempre estuvo del lado del poder, nunca del de los trabajadores precarizados.

Reciclaje político

Hoy, esa misma figura que fue parte del engranaje más cuestionado de la gestión municipal se presenta como candidata de La Libertad Avanza, bajo el liderazgo de Javier Milei. Su salto del PRO al espacio libertario desnuda un oportunismo político evidente. Cuando su antiguo sello quedó desgastado en La Plata, encontró refugio en un nuevo partido dispuesto a abrirle las puertas para ampliar su armado bonaerense.

Quintero ocupa un lugar expectante en la lista y se muestra como “renovadora”, aunque su prontuario político cuenta otra historia. Su participación en la causa de las cooperativas la ubica como parte de un esquema que desvió recursos públicos y explotó a trabajadores en situación de extrema vulnerabilidad.

A días de las elecciones, el desembarco de Quintero en La Libertad Avanza desnuda la verdadera naturaleza de ese proyecto político. No se trata de erradicar la vieja política, sino de reciclarla, darle un nuevo lugar a dirigentes con antecedentes oscuros que buscan sobrevivir a cualquier precio. Así, lo que se presenta como novedad no es más que la continuidad de los mismos vicios: negocios paralelos, cajas negras y desdén por los sectores más golpeados.

Una candidata con cuentas pendientes

La Justicia aún no logró dar una respuesta a la estafa millonaria de las cooperativas en La Plata. Mientras tanto, Quintero se reinventa como candidata libertaria, intentando despegarse de un pasado que la persigue.

La pregunta es inevitable: ¿cómo puede una dirigente vinculada a una de las maniobras más turbias de la gestión municipal de La Plata pretender ocupar una banca en la Legislatura bonaerense bajo la bandera de la “renovación”? Su historia política es la respuesta: la casta no se elimina, se recicla. Y Julieta Quintero es un ejemplo perfecto de ello.